La vida emocional en el vientre materno
Caracas Agosto 21, 2015 09:58 AM .- “Existe un mundo desconocido para muchos, donde el único contacto que tenemos con los eventos del exterior es a través de nuestra madre… y de sus emociones”.

http://actualidad360.com/media/201508/20150821K8MBHX.jpg

 A lo largo de nueve meses estamos expuestos a todo tipo de información emocional, la cual llega a través de lo que nuestra madre está viviendo. Existe un vínculo especial con nuestra madre por medio de su voz, pero principalmente a través de una relación neuro-hormonal. Cuando la madre vive una carga emocional ante un acontecimiento concreto, reacciona generando una emoción que se focaliza en el hipotálamo. La reacción y respuesta llegan a través de los sistemas nervioso y endocrino, dando lugar a la producción de hormonas como la adrenalina, serotonina y noradrenalina, entre otras. Dichas sustancias llegan al útero y a la placenta a través del torrente sanguíneo, con lo que pueden afectar al feto con cambios bruscos en su cuerpo.

 

 

 

Durante nueve meses vivimos encerrados en un mundo único y especial, en donde nada pasa desapercibido; un lugar en el que aún no existe una clara separación entre el “yo” y lo demás, pero sí una constante dependencia de nuestra madre, a quien percibimos como parte de nosotros mismos. Todo contacto con el mundo exterior lo realizamos a través de ella. En el vientre materno no existe un tamiz que filtre y ordene cada uno de los impactos que percibimos e intentamos analizar. No tenemos desarrollado un hemisferio izquierdo que analice y entienda el por qué de las cosas; sólo se vive en un mundo que siente y aprende en función de las sensaciones que llegan. Sentimos lo que mamá siente y las experiencias son gozosas o traumáticas en función de cómo ella las percibe. No actuamos de forma separada, sino como una continuidad de mamá. Tampoco existe el concepto del tiempo, por lo que una experiencia agradable o traumática puede vivirse y sentirse como algo eterno.

 

 

 

Si queremos sobrevivir, debemos adaptarnos con gran rapidez a todo lo que ocurre en ese “nuestro mundo” y crear “mecanismos de defensa” para enfrentarnos a esas situaciones adversas. Estas defensas son las que definen al individuo, quien meses después deberá enfrentarse al mundo exterior, al que conoce únicamente a través de “la antena” de mamá.

 

 

 

Si somos conscientes que dentro del claustro materno vivimos un mundo hecho a través de impactos transmitidos por nuestra madre, es fácil entender y aceptar su impacto en el feto. Si durante nueve meses vivimos en un ambiente de amor, afecto, paz y diálogo, el cual además fortalece el vínculo y la relación madre-hijo, se permitirá una estimulación constante del sistema nervioso del niño, el desarrollo de un “yo” fuerte y también el sentido de seguridad. Esto tendrá consecuencias positivas en el bebé, el cual llegará al mundo externo con confianza y optimismo. Por el contrario, el haber pasado ese mismo tiempo dentro de una madre asustadiza, con problemas afectivos, de seguridad y de rechazo, el resultado será un bebé con un aprendizaje basado en sensaciones y recuerdos que giran alrededor de un mundo hostil.

 

 

 

Las experiencias dentro del vientre materno pueden tener consecuencias profundas, ya que las emociones retenidas allí pueden marcar y establecer las formas de comportamiento durante la adultez, aumentando así la probabilidad de que una madre enferma nazca un niño enfermo.

 

 

 

Cada uno de nosotros posee ese instinto de supervivencia, el cual nos permite seguir adelante al precio que sea. Existen elementos compensatorios que utilizamos para agradar y adaptarnos lo más posible a las querencias de nuestros padres. Por ejemplo, si mamá y/o papá quieren que su bebé sea hombre, pero nace una mujer, posiblemente la niña realice comportamientos de niño para agradar a sus padres.

 

 

 

Para conocer más sobre esta etapa de nuestra vida es necesario hablar con nuestros padres y familiares cercanos para que nos ayuden a recopilar toda la información posible. Es muy probable que los datos proporcionados sean subjetivos; lo importante entonces es conocer la mayor cantidad de detalles posibles sobre esta etapa de nuestra vida. Existen factores importantes que marcan nuestro desarrollo en este momento, empezando por si fue un embarazo deseado o no. Otros factores incluye cómo se desarrolló el proceso de gestación, si hubo algún tipo de complicación a lo largo del embarazo (tanto físicas como psicológicas), complicaciones durante el parto, existencia de otros hermanos, tratamientos farmacológicos, hermanos gemelos, abortos de la madre antes de nuestro nacimiento, si fuimos sietemesinos o prematuros, si estuvimos en incubadora, nacimiento por cesárea, madres anestesiadas, cordón enrollado y uso de fórceps, entre otros. Estos factores pueden determinar nuestra forma de ser en la vida adulta.

 

Vida Saludable