Los perros se parecen a sus dueños
Caracas Marzo 07, 2017 08:16 AM .- Cuando vemos a una persona caminar con su mascota por la calle, quizás nos llame la atención cuán parecidos son entre ellos. ¿Es esto posible? La ciencia dice que si por diversas razones

 

Cuando vemos a una persona caminar con su mascota por la calle, quizás nos llame la atención cuán parecidos son entre ellos. ¿Es esto posible? La ciencia dice que si por diversas razones. En este artículo te contamos por qué los perros se parecen a sus dueños.

 

Como es tu perro, así eres tu

¿Perezoso? ¿Nervioso? ¿Comilón? ¿Activo? Seguramente los mismos adjetivos que pueden calificar a tu mascota sirven para definirte a ti. Aquellos que tienen perros en casa indican que se parecen mucho a ellos en cuanto a su comportamiento y carácter.

 

Según una psicóloga especializada en terapias con animales, Carmen Castro, por instinto elegimos aquellos animales que tengan características compatibles con las nuestras. Si somos nerviosos, el animal será inquieto, pero si somos tranquilos, el perro dormirá todo el día.

 

 

 

También influyen la capacidad de imitación que los caninos tienen y su adaptación al medio en que les “toca vivir” y a los hábitos cotidianos. Al estar en grupos, los canes pueden mimetizarse con sus dueños, tal y como sucede con las parejas de muchos años de relación.

 

Los perros pueden recordar y repetir las acciones de sus propietarios, como por ejemplo girar la cabeza hacia un lado cuando algo les llama la atención.

 

 

 

Más que comprender por qué motivo el perro se nos parece. Deberíamos comenzar con el principio: ¿por qué tenemos esa mascota? Según los expertos, escogemos a un animal según cuantas cosas compartamos con él.

 

Es más probable que nos decantemos por un perro que tenga una personalidad similar para que se acople a nuestra forma de vida. Según una investigación:

 

Los amantes de lo perfecto optan por un ovejero alemán.

Los sociables y amables eligen un golden retriever.

Los glamorosos escogen un caniche toy o un Yorkshire.

Los deportistas hombres adoptan perros de raza pitbull o doberman.

Las atletas mujeres optan por un galgo afgano o un dálmata.

Los activos seguro que eligen un cocker spaniel o un chihuahua.

Los hipster barbudos tienen perros Collie o San Bernardo.

Quizás pensemos que estos son sólo preconceptos. Sin embargo, hay muchas investigaciones que confirman la teoría. En la Universidad de San Diego (Estados Unidos) se analizó a varias personas con sus mascotas en tres parques urbanos.

 

En la mayoría de los casos se podía “intuir” qué animal pertenecía a qué humano por sólo ver su apariencia. Los psicólogos explicaron que al igual que sucede con la elección de la pareja cuando buscamos una mascota, deseamos encontrar seres compatibles.

 

Ya que solemos juntarnos con gente que tiene una personalidad o un estilo de vida similar al nuestro, ¿por qué entones suena tan descabellado pensar que escogemos a nuestros perros en relación a estos mismos motivos?

 

 

Un estudio realizado en la Universidad de Viena (Austria) ha confirmado que los caninos adoptan los rasgos de la personalidad y el carácter de sus dueños. Para llegar a esta conclusión se reclutaron 132 perros y amos a los que se les realizaron pruebas de comportamiento.

 

Se observaron las reacciones de las mascotas hacia las amenazas o ciertas palabras y se midieron la frecuencia sanguínea y los niveles de la hormona cortisol (del estrés) a través de la saliva. En el caso de las personas, tuvieron que completar un cuestionario para determinar cuáles eran sus cinco grandes rasgos de personalidad: simpatía, extraversión, neurocitismo, apertura y conciencia. Después tuvieron que responder una serie de preguntas sobre el comportamiento de sus mascotas.

 

 

 

El resultado indicó por ejemplo que cuanto más ansioso o nervioso era la persona más neurótico era el perro. O a mayor tranquilidad del amo más relajación del animal.

 

Por último se afirmó que entre caninos y humanos existe una relación muy especial llamada “díada social”. Los comportamientos y emociones de uno influyen en el carácter y personalidad del otro y viceversa. Sin embargo, quien ejerce más influencia es la persona sobre la mascota, y no a la inversa.

 

 

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