Vladimir Gessen: Los venezolanos están tristes y de luto
Caracas Marzo 15, 2017 08:44 AM .- Recientes y diferentes estudios confirman que los venezolanos están seriamente afectados en su emocionalidad

Recientes y diferentes estudios confirman que los venezolanos están seriamente afectados en su emocionalidad. Por primera vez, se detecta la tristeza como un sentimiento generalizado en la población venezolana. Hombres, mujeres, jóvenes y adultos mayores, se auto perciben afligidos y apesadumbrados. La tristeza ha cundido en el venezolano sin importar tampoco su filiación política y el sector social. Chavistas y no chavistas, experimentan añoranza por tiempos mejores, además de tribulación y desdicha. Esta emoción que sufren los venezolanos no se encuentra aislada, sino que va unida a una profunda rabia, y a frustraciones y decepciones que sobrellevan la mayoría de los ciudadanos. Emociones que definen el estado de luto como cuando se pierde un ser querido. Luto que están sufriendo tanto los venezolanos que se han ido, como los que hasta ahora se han quedado...

 

 

El Luto

 

Cuando fallece un ser querido, soportamos un duelo que tenderá a asimilarse. Con el tiempo, irá disminuyendo el dolor y se va aceptando el hecho. La vida continuará.

En este duelo aparece, en primer lugar, una fase de Negación donde no se acepta el hecho de que el ser querido se ha ido definitivamente. Luego, en una segunda fase, se expresa una honda rabia y se busca un culpable de lo que ha acontecido. En tercer lugar, la persona negocia una solución para sobrellevar el dolor. En esta fase de negociación consigo mismo se evalúan las posibilidades de cómo continuar la vida. De esta forma se llega a la fase de aceptación de la pérdida y el deseo de seguir adelante.

Este duelo suele durar de tres a 12 meses, en el peor de los casos.

 

El duelo de los que se van

 

Hasta hace unos tres años esta tristeza y duelo o luto profundo solamente lo experimentaban los venezolanos que iban abandonando el país. Por cierto, ya aparecen cifras que alcanzan más de un millón ochocientos mil venezolanos que se han ido, buscando mejores condiciones de vida que en Venezuela.

La migración afecta emocionalmente al emigrante. El dejar prácticamente todo atrás, convivir con personas diferentes, de distintas culturas y formas de pensar, va creando una profunda huella afectiva. No olvidemos que, desde el mismo nacimiento, los seres humanos van creando vínculos y relaciones con el entorno que les rodea. Esto incluye a los seres queridos, a los amigos, al sitio donde se vive, al idioma que se habla, a la cultura de la cual se forma parte, a los hábitos y costumbres de los coterráneos, a la gastronomía que se ha compartido, y todos estos elementos han jugado un rol determinante en la estructuración de la personalidad de cada quien.

Cuando se pierden estos lazos se afecta de manera subterránea a la persona porque pondrá en juego su propia identidad y su seguridad como individuo. Es así, que comienza a padecer un largo y creciente luto.

No solo se da la separación de un ser querido, sino de la mayoría de los familiares y amigos. También, se pierde parte de la identidad, la estabilidad y la seguridad. Esta situación obliga a la persona que emigra a vivir en un estado de tensión y de estrés. que se desarrollará generalmente en un ambiente hostil, Sin duda alguna, habrá momentos de angustia, tensión, tristeza, añoranza y pena que pueden complicarse y desarrollar una depresión o un estado de permanente frustración.

 

El luto de los que se han quedado… por ahora

 

La pérdida que llevan los venezolanos que conviven en Venezuela son diferentes a los que se van, pero no menos importantes. La sociedad que surge como consecuencia del ascenso al poder de un estado socialista creó una nueva cultura, que tiene sus propias expresiones, su forma y manera de comportarse, de ser, hasta su forma de vestir. En un principio, cuando en una sociedad se practica un estado ideologizado como lo es el socialismo, o el comunismo, el fascismo, y otras formas de gobierno colectivizado, la sociedad se suma al cambio porque se promete una nueva forma de vida que ofrece esperanzas, bienestar, salud, educación, vivienda, y un futuro mejor. El cambio se acepta en un principio, y se asume el nuevo comportamiento social. La historia demuestra que en todos los países donde se han practicado estos cambios, luego viene el fracaso de estos sistemas, y se recuerdan los beneficios de la sociedad anterior, lo cual conforma las pérdidas que provocan el luto generalizado como es ahora en el presente, en el caso de Venezuela.

Una buena parte de los venezolanos han perdido, en primer lugar, a quien creían un enviado que los “salvaría”. Ese supuesto mesías, sembrador de grandes sueños, y de utópicas esperanzas murió. Otra parte de Venezuela, que no creía en esa quimera pensó, por su parte, que la “pesadilla” había pasado, pero no ha ocurrido.

Para ambas partes, el país cambió de la esperanza a la desesperanza. La realidad nos muestra un país, donde se han perdido seres queridos, porque prácticamente no existe familia que no tenga uno o varios de sus miembros en el exterior. Más grave aún, como nunca antes las familias venezolanas penan una muerte real de algún familiar asesinado por la monumental criminalidad existente.

Se han perdido los valores fundamentales de la venezolanidad. No es el estudio, ni el esfuerzo o el trabajo lo que permitiría salir de abajo y progresar, sino el amiguismo, la militancia partidista, la delincuencia, la corrupción, el “bachaqueo” o “rebusque”.

Hay pérdidas en la alimentación, la salud, la electricidad, los servicios públicos, el bienestar, la comodidad, la adquisición de ropa y enseres para el hogar. El venezolano ha perdido su poder adquisitivo, el valor de su sueldo, el denominado bolívar fuerte es la moneda de menor valor del planeta. Llegando al caso que un billete de 100 vale más el papel que su capacidad de adquirir algún bien.

Los jóvenes venezolanos perdieron su posibilidad de casarse, a esta altura, no pueden adquirir, ni alquilar, ni construir una vivienda. Ningún trabajo permite subsistir. Hay que “rebuscar” ingresos adicionales solamente para poder intentar conseguir el costo de algo para comer cada día. Los venezolanos gastan sus ingresos en casi su totalidad en comida. No alcanzará para más.

De allí, la rabia que se tiene, la ilimitada frustración que registran las investigaciones, la decepción generalizada, la angustia perenne en las colas, y la tristeza en grado superlativo que aguantan hombres, mujeres y niños, en Venezuela.

 

La diferencia con el Luto cuando se pierde a un ser querido

 

Cuando muere el ser querido, la persona sabe que pasará, que la vida continúa, y que en algún momento el tiempo ayudará a sanar. La vida se reconstruirá. Sin embargo, cuando las pérdidas son las que sufre la población de una sociedad, este luto no cesa hasta que las causas desaparecen, porque cada día algo se pierde, o falta y se renueva la tristeza, la rabia, la frustración, el luto, y así como el odio social fue el motor de la revolución comunista como lo enseñara Lenin, o el odio racista lo fue en la revolución nazi como lo pregonara Hitler, el luto, de una sociedad controlada y subyugada, es el motor que tarde o temprano lleva a las sociedades a buscar y lograr su plena libertad.

 

 

El Diario de Caracas