A los jóvenes venezolanos les cuesta independizarse
Caracas Marzo 23, 2017 08:35 AM .- A miles de jóvenes venezolanos a pesar de tener una profesión o no, la situación del país le está pegando

 

Adrián Rodríguez tiene 25 años y es abogado, trabaja para una empresa privada nacional y una extranjera (como freelance) y devenga unos 200 mil bolívares, más un bono de alimentación.

 

Como todo muchacho tiene planes de tener esposa, casa y carro, y a pesar de ganar cinco veces más que el sueldo mínimo establecido por el Estado sus únicos lujos son comprar un dulce importado, ir al cine con sus amigos, quizás comer en Galipán (cuando sus dos trabajos le dan chance), y si no ha abusado con sus compras mensuales puede ir por unas “birras”.

 

Esta historia comulga con la de miles de jóvenes venezolanos que a pesar de tener una profesión o no, la situación del país le está pegando, y a pesar de no querer irse por tener la esperanza de que el sol saldrá mañana, cada día sus sueños lucen más truncados que ayer.

 

Como un “chiste de mal gusto” es la respuesta de los que tienen entre 23 y 29 años al ser interrogados sobre si creen que con el salario que tienen actualmente pueden comprar un carro, casa o al menos les alcanza para completar la canasta básica.

 

Ni para el mercado. Según el último reporte del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas) el precio de la cesta alimentaria está ubicada en Bs 832.259,95 o lo que es igual a 20 salarios mínimos.

 

En el país el común denominador de los jóvenes ganan un sueldo mínimo de Bs 40.638 (monto que entró en vigencia desde el 1 de marzo). Con esta cantidad sólo le alcanza a Enrique Torres para comprar un kilo de carne, uno de arroz, un kilo de queso y “se me acabó la quincena”, dice.

 

Alquilar tampoco. Para el joven que desea mudarse o decirle a sus papás “Goodbye, chao chao, sayonara” hasta el arrendar un apartamento se ha vuelto inalcanzable.

 

Alquilar una habitación (así sea en un barrio caraqueño) sale un “ojo de la cara”, las mismas no se bajan de Bs 20 mil mensuales, y 15 mil si la zona es “candela”.

 

Alejandra Ramírez, quien trabaja para una ONG devengando Bs 120 mil de sueldo neto (además del ticket de alimentación), hace unos meses alquiló una habitación en Santa Rosa de Lima, la cual tiene un costo de 60 mil. Sólo le queda la mitad de su salario para cubrir otros gastos.

 

La historia es gris y se agudiza por el panorama tan poco alentador; el Fondo Monetario Internacional proyectó, hace un mes, que Venezuela finalizará este año con una inflación cercana al 1.600%.

 

Comprar sólo por fotos. Cuando se tiene la curiosidad de soñar con una vivienda y se ingresa a las páginas donde son publicadas propiedades, sus montos hacen querer cerrar las pestañas de inmediato.

 

Años atrás, los muchachos comenzaban su patrimonio adquiriendo su vivienda en el oeste caraqueño (por ser la zona más económica). Nilfa Díaz dice que en el año 1989 compró un apartamento en la UD-5 de Caricuao por Bs 400 mil (de los de antes), tenía 23 años, era administradora y cobraba Bs 5 mil.

 

En aquella época su salario le daba para pagar un crédito hipotecario de Bs 380 mil, llenar la alacena, pagar pasaje y darse gustos femeninos como comprar algo de ropa cada mes.

 

Sin embargo, en 2017 esta historia parece ser sacada de un cuento pues para adquirir un crédito para vivienda en el Banco de Venezuela (perteneciente a la red del Estado), el grupo familiar debe tener ingresos de 20 salarios mínimos o lo que es igual a Bs 812 mil 760.

 

Si se cumplen los requisitos y se obtiene un crédito sólo alcanzaría para comprar la estructura más barata y en oferta de un baño.

 

El Presidente en enero aumentó los montos para adquisición de viviendas de Bs 3 millones a Bs 20 millones por trabajador, con eso se completa una quinta parte del apartamento más económico publicado: Bs 115 millones por tres habitaciones y un baño situado en La Paz, municipio Libertador.

 

En la misma jurisdicción, pero en La Candelaria, el precio sube más y se sitúa en 150 millones. En Santa Mónica hay algunos en venta por 125 millones (dependiendo del número de habitaciones), y en La Florida no se bajan de 290 millones.

 

Cuando se realiza un paseo por los apartamentos disponibles para ser ocupados en el este caraqueño los precios triplican a los ofertados en las zonas central y oeste.

 

En Valle Arriba (Baruta) un apartamento sale Bs 2 mil 250 millones; en Caurimare son ofertados en Bs 430 millones y en Las Mercedes sobrepasan los mil 150 millones, por lo que un joven debería cobrar 28 mil 750 salarios mínimos actuales y no comerse ni un caramelo para adquirir un inmueble así.

 

Ni caucho ni carro. Alfredo Corredor tiene 27 años, es estudiante de Ingeniería Geológica y obtiene ingresos reparando computadoras. Maneja diariamente el carro de su mamá y para mantenerlo acude a sus padres. Dice que si hoy se le dañara una pieza “lo pararía” porque “cualquier repuesto pasa de Bs 50 mil”.

 

Si un joven no puede comprar un caucho (valorado en Bs 220 mil) mucho menos un vehículo. Uno de los más económicos es un Daewoo Tico año 1999, este tiene un precio de Bs 3 millones o lo que es igual a reunir 75 salarios mínimos actuales.

 

El modelito Ford Ka, año 2007, tan pedido por los jóvenes cuando salió en los concesionarios, hoy día no baja de Bs 6 millones 500 mil y los que tienen rines de lujo se sitúan en 7 millones a pesar de que ya no es un “chamito”.

 

Un Toyota Yaris +2008 ronda los 19 millones; las EcoSport, año 2008, están en Bs 18 millones, y camionetas doble cabina de marcas como Mazda o Chevrolet Dimax de año 2011 ó 2012 tienen un precio de Bs 28 millones.

 

Felipe Hernández es contador y dice que si sus padres no le prestaran el carro que les sobra “ estaría a pie” porque su sueldo no llega a 50 mil y “ni reuniendo el sueldo más los cestatickets podría comprarlo; además que si empiezo a reunir por uno cuando ya tenga el dinero seguramente incrementó su valor”.

2001